Herramientas para chapa metálica para el procesamiento de bordes y superficies.
Las herramientas para chapa metálica se utilizan para preparar los componentes para las etapas de fabricación posteriores al corte. Según el estado inicial y los requisitos, se emplean diferentes soluciones de herramientas para eliminar la escoria, suprimir las rebabas primarias y secundarias, redondear los bordes, eliminar las capas de óxido o crear acabados superficiales definidos.
El acabado de bordes y superficies sigue una cadena de procesos bien definida. Tras los procesos de láser, plasma, oxicorte o punzonado, pueden aparecer depósitos de escoria, rebabas, capas de óxido o irregularidades superficiales. Estos defectos afectan la idoneidad del recubrimiento, el procesamiento posterior y la calidad del componente acabado. Por lo tanto, el objetivo del proceso de acabado es obtener un componente con un estado definido y propiedades de borde y superficie reproducibles.
Se dispone de herramientas especializadas para chapa metálica en las distintas etapas del proceso. Los cepillos de martillo para escoria se utilizan para la eliminación de escoria. Las bandas abrasivas, los discos de gancho y bucle y otras herramientas de rectificado se emplean para el pre-rectificado y la eliminación de rebabas primarias. Los discos, rodillos y bloques desbarbadores, así como las herramientas de cepillado, se utilizan para el desbarbado y el redondeo de bordes. Los cepillos y rodillos para óxido eliminan las capas de óxido de los componentes cortados térmicamente, mientras que la lana abrasiva, la tela abrasiva y las herramientas de pulido crean acabados superficiales definidos.
La selección de la herramienta adecuada depende de varios factores. El material, el espesor de la lámina, la geometría del componente, el estado inicial y los requisitos para el borde y la superficie determinan qué solución de herramienta permite un procesamiento adecuado dentro de la etapa de proceso correspondiente.
El uso coordinado de herramientas para chapa metálica permite procesos de mecanizado estables, resultados reproducibles y flujos de trabajo de fabricación económicos. Al mismo tiempo, crea las condiciones para procesos posteriores como el recubrimiento en polvo, la pintura líquida, la galvanoplastia, la soldadura o el ensamblaje, y mejora de forma sostenible la calidad de los componentes fabricados.